La confirmación de un nuevo brote de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en un criadero de aves comerciales en Lobos ha provocado un duro golpe al sector agroindustrial. Al tratarse del segundo caso en establecimientos productivos en menos de una semana —sumado al foco inicial en Ranchos y el hallazgo previo en aves silvestres en General Madariaga—, el país ha perdido automáticamente su condición de libre de la enfermedad.
Esta situación obligó a las autoridades a suspender de inmediato las exportaciones aviares para cumplir con las normativas internacionales de seguridad comercial.
Ante la gravedad del escenario, el SENASA activó de forma urgente los protocolos de contingencia en las zonas afectadas. Las medidas incluyen la interdicción de los predios, el sacrificio sanitario de las aves y la creación de perímetros de vigilancia epidemiológica para contener la propagación del virus. Mientras los equipos técnicos refuerzan los controles de bioseguridad, el organismo trabaja para evitar que el brote se extienda a otras regiones, en un esfuerzo por recuperar el estatus sanitario y reabrir los mercados externos lo antes posible.